jueves, 31 de diciembre de 2009

30diciembre.



La Viki que yo conozco la conocí desde que pude salir del hospital. Al menos la primera vez. Después vendrían otras tantas excursiones entre médicos porque algún extraño designio del destino decidió que fuese yo quien absorbiese todos los virus que entraban en casa pero también la que mejor soporta estar enferma. En alguna inusual ocasión hemos compartido enfermedad aunque en diferentes niveles:

- Viki (otitis leve): ¡Aaaaah! ¡Aaaaah! ¡Duele mucho Mamá!
- Noe (otitis aguda): Pues si que molesta un poco si…

La Viki que yo conozco sigue teniendo contestaciones de niña de 14 años y no de 24. Es la misma que a veces me sorprende con resquicios de actitud protectora. Un día de pelea y poscastigo estábamos en la cocina a las doce de la noche apenas levantando metro y medio del suelo y robando carne empanada mientras me decía: “para ti el trozo más grande, que eres más pequeña y tienes que crecer”. La Viki que yo conozco representa una hermana mayor silenciosa. Aparentemente mi dureza momentánea me sitúa a primera vista pero prudentemente es ella quien al final da la cara.
La Viki que yo conozco odia los cambios repentinos pero se adapta mejor que muchos a cada nueva situación. He ahí su ambivalencia. La Viki que yo conozco se levanta cuatro horas después de que lo haga yo y se atreve a llamarme marmota porque me guste dormir siesta (aunque ella duerma catorce del tirón sin levantar sospecha) La Viki que yo conozco me obliga a terminarme el zumo o en su defecto me hace escupirlo por un ataque de risa provocado. La Viki que yo conozco no para de reírse con mis comentarios estúpidos porque es de risa fácil, muy fácil. Aunque le cueste admitirlo le encanta que le ayude con el italiano porque no hay nadie que se invente mejor que yo las palabras. “Tú también pué sentirte bela con chocolatoooo”
La Viki que yo conozco tiene más paciencia que yo. Claro que es muy fácil ser paciente cuando se enseña inglés diciendo: “a mi me suena así y punto” Y allá cada uno después en el examen, rellenándolo todo como mejor suene.
La Viki que yo conozco se ha pasado años de resaca en resaca… y las que le quedan. Mi madre se preocupa cuando falta a alguna romería porque teme que el Alcalde del pueblo de turno llame preguntando por la niña.
La Viki que yo conozco me echaba sal en la leche del desayuno y jugaba al béisbol conmigo de pelota y como bate una almohada. Pero también era aquella que se metía en mi cuna a dormir “para que la niña no estuviese sola”.
La Viki que yo conozco me critica por ver las series que veo y me llama pija. Hasta que meses más tarde se engancha a los mismos personajes y me pide que mire como va vestida antes de salir de casa.
La Viki que yo conozco va a estar dentro del mismo pack que yo eternamente. Hagamos lo que hagamos independientemente la una de la otra, nuestros padres seguirán dirigiéndose a ambas.

- Viki: Pero si no fui yo…
- Padre o madre: Que se callen las dos.
- Noe: Y yo ahora que he dicho…
- Padre o madre: ¡Que se callen!

Asimismo puedo afirmar, sin miedo a equivocarme, que es la única persona del mundo que comparte mis poco habituales apellidos. La única a la que también le saca de quicio que Papá diga “tuallas” y que soporta que aún siendo ambas mujeres nuestro progenitor se siga refiriendo a nosotras como “niños” después de tantos años de vida.
La Viki que yo conozco me llama Mónica por ser tan compulsiva como la de Friends pero no se acuerda de que ella nunca sacaba los juguetes de sus cajas para que no se estropeasen. Allí dentro se pasaban años. Incluso llegamos a tener muñecas que después de dejar de fabricarse, en mi casa seguían sin tocar. En consecuencia usábamos los míos que siempre acababan estropeados aunque a día de hoy lo siga negando...
La Viki que yo conozco me inculcó el respeto a los animales aunque posteriormente parezca que yo solita lo he elevado a la máxima potencia. La Viki que yo conozco soporta mis abrazos del pulpo, mis cambios repentinos de dulzura de bebé a dureza de piedra pómez y mis ataques de limpieza y de gritos controladores. En definitiva, me soporta entera. No se encuentran muchas personas que te sigan queriendo hagas lo que hagas o digas lo que digas, pero yo cuento con al menos una de ellas.

Dicen que cada quien varía en su modo de ser según delante de quien se encuentre. Vikis puede haber muchas pero la Viki que yo conozco, es sólo mía. Una afirmación infantil quizás pero siendo la hermana menor es de esas cosas que me puedo permitir.

Ayer nos llevábamos dos años y hoy nos llevamos tres…
FELICES 24

La chica internacional merece felicitación internacional pero sin arriesgarme a inventos mejor caminar sobre seguro:

I love you.
Ich liebe dich.
Ti amo.
Te quiero.

De Burri para Yosi.

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