domingo, 17 de enero de 2010

unificando resultados.


Tú sumas dos más dos y a la primera sacas cuatro.
Yo sumo dos más dos y me pregunto por la forma del primer dos y por la procedencia del segundo. Sopeso si es justo utilizar ambos números para un fin que no les incumbe ya que ellos simplemente existen y yo les obligo a sumar. Pienso en la forma más apropiada de unir una cifra con otra. ¿Y ese “más”? Esas líneas que se cruzan, horizontal una y vertical la otra ¿están suficientemente rectas? No. Pruebo de nuevo. Papel a la basura y mejor saco otro. No sé… esta textura no me convence demasiado pero tampoco hay necesidad de deforestar el mundo. Me pierdo y no sé por dónde íbamos. Vuelvo a recordar: dos más dos. Reflexiono sobre el símbolo igual. Creo que es peligroso establecer una respuesta cerrada. Al fin y al cabo todas las dictaduras empezaron bajo una idea inamovible. Aunque recaigo en que sólo se trata de matemáticas y que no habrá margen de error. Finalmente me arriesgo: 2 + 2 = 4.

Y es que, sea como sea, al final siempre acabo estando de acuerdo contigo.

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