jueves, 18 de febrero de 2010

Adicción a la sal.



La perspectiva de cualquier vida se amplia cuando nada más salir de tu casa chocas con el mar a la izquierda.

¿Qué sentido tiene todo aquello de un ente superior al que tanto has querido negar toda tu vida, si estás viendo enfrente el horizonte de lo desconocido? Cuando hace frío, echarse a andar abrigado hasta las cejas es buena idea. Sin embargo, echarse al sol en un día de playa desierto y disfrutar del idioma de la marea, le supera tanto como el cangrejo a su sucedáneo. Las soluciones llegan con cada puñado de arena y cada gota sorbida casi por accidente. La imaginación entonces activa el campo electromagnético positivo para propiciar fantasías en azul. Y respiras. Y sonríes.
El mar siempre hace que pensemos en las cosas que disfrutamos. El frío… no siempre.

"Todo se cura con agua salada: con sudor; con lágrimas o con el mar"
Isak Dinesen.
[Quiero volver a ponerme la camiseta gris encima del bikini mojado, morderme el pelo y saborear el salitre]

2 comentarios:

Miqui Brightside dijo...

Me gusta el título,y mucho :)

sombrerodecopa dijo...

Creo que aumentan como un 100%. Y veo que por estos lares también.
:)