miércoles, 14 de abril de 2010

La historia del minutero.



Para que un reloj funcione le hace falta un minutero. Para que mi vida haga lo mismo, también. Mi minutero piensa que tiene taras que a mi me parecen tesoros.
Dicen que las arrugas nacen de la experiencia y permanecen como reflejo de las emociones vividas. Mi minutero odia que sus ojos se enmarquen entre pequeñas arrugas pero lo que no entiende es que esas marcas se asocian directamente a su felicidad. Mi minutero es de ideas rápidas y decisiones contrarias. Cree que su indecisión es un rasgo equivocado pero no entiende que al descartar equivocaciones encuentra el camino correcto. Mi minutero ni es recto, ni está pulido y por eso mismo, no es aburrido. Cuenta chistes tontos, habla demasiado rápido y vive en dieta constante y no cumplida. Pero al fin y al cabo así es un minutero. No pasa un minuto y ya está en el siguiente. De esta forma, mi minutero tiene defectos que de malo poco y de virtud todo.

Mi minutero es muy poco recto porque le gusta tanto la fiesta como marcar la hora. Aunque con el tiempo, como todo buen minutero que cuenta las horas y ve pasar los días, ha sabido repartir sus segundos a la perfección entre hojas y copas. Mi minutero no muestra pretensiones de aparentar más de lo que es porque siendo como es, ya supone demasiado. No me gusta que mi minutero llore porque empaña su esfera y si hay algo que todos sabemos, es que si una esfera no brilla, no es una verdadera esfera. Sin embargo lo que siempre me ha gustado es que me susurre sus penas porque así entiendo que quiere seguir contando horas conmigo y a mi me queda claro que sigue minutando mi tiempo. Mi minutero comparte conmigo un número que siempre gusta de contar, el 28. Me asegura seguir marcando muchos de esos y yo espero que cuente conmigo para felicitarle otros tantos.

Mi minutero a veces se agota y me olvido de darle cuerda pero entonces pone la alarma para que el tiempo siga pasando hora a hora, día a día, año a año.

¡Felices 23 Minutero! A mí lo del tiempo me cuesta asumirlo y por eso me retraso. Menos mal que estás aquí para darme pila.
Eres una de las mejores reliquias que quedan en materia de Minuteros.

Te quiero.

2 comentarios:

Myriam dijo...

me gusta! me encanta!

Anónimo dijo...

sin tiempo no era bip bip limonada limonada! besitos