domingo, 16 de mayo de 2010

dosmilseis.


Esto que te cuento es tan antiguo que el filtro del tiempo lo han convertido en bonito y especial aunque poco tuvo de ambos adjetivos. No porque fuese feo ni corriente, sino porque casinifue.
Me acuerdo de tu pelo, de mis dedos. De Marx y una mirada. De subir y bajar escaleras. De no dormir todo lo necesario y de levantarme para verte. De un beso. De todo ese tipo de instantes que hacen el día mejor y el día a día espectacular. Me acuerdo de las discusiones, siempre en el mismo bando. ¿Cómo si no?

Tú: “Me gusta oírte hablar”
Yo: (sonrisa)
[Mi cabeza: “Y a mí que me oigas”]

Y ahora, si no te importa, quiero escribir tu futuro. Vas a llegar con tus teorías comunistas y me vas a hacer creer que otra forma de ver las cosas es posible. Vas a llegar y hacer que nunca más enferme porque los nudos de ansiedad repartidos entre estos escasos kilos van a deshacerse en forma de abrigo para ti… y para mí. Vas a pensar que si, que lo que digo tiene sentido y que lo entiendes. Por eso vas a cantarme con la guitarra “Green eyes” aunque los míos sean marrones.

Poco más puedo contarte de tu futuro
El resto es cosa de dos
Repartidos entre besos de limón

No hay comentarios: