domingo, 20 de junio de 2010

otro punto de vista.

*Moncloa.

O nunca caí en la cuenta de que realmente esa es su belleza o dio la casualidad de encontrármela así un día. Es extraño ¿no? Cuatro años viviendo en esta zona y que de repente un día no reconozca el sitio por donde he estado pasando casi a diario o, como mínimo, semanalmente.
Qué bueno... Lo de sorprenderse, digo.


Ni suerte, ni desgracia.

Ni redención, ni penitencia.

Ni escuchas, ni cantos.

Ni ideas, ni esperas.

Ni cierres, ni entradas.

Ni huracán, ni calma.

Ni enciende, ni apaga.

Más que alegría; carga.


El murmullo que vuelve

Desencadenando tempestades

En los nudos de tu alma…

… El murmullo que vuelve

Y no se agota con esos desgastes

A los que nos sometimos

Desde un principio y sin final.


Supongo que siempre llamaron mi atención los nuevos enfoques en algo usado.

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