martes, 27 de julio de 2010

del olvido y otros desastres.




Podrías escribir sobre el olvido… “Olvídate de mí” Si todo fuese como en la
película, las parejas no tendrían problemas.




No creo que la distancia sea equivalente a olvido. El olvido es la resulta de trescientos sesenta y cinco días y el doble de noches marcando distancias. La distancia es una cuesta tremendamente empinada que hay que subir antes o después. Tras perder aproximadamente ocho kilos de humedad en lágrimas y sudor, casi sin darnos cuenta, llegamos. Es tan… gratificante. El olvido de los aspectos negativos nos lleva a romper las flechas que señalan hacia una única persona y llega entonces el descanso.

Difícil esquema, complicada aplicación pero resultado seguro.

¿Qué pasaría si se pudiese extirpar una relación completa?
Librarse del esfuerzo olvidadizo con un corte de bisturí es atractivo pero perder el recuerdo de alguien querido no se lo desearía a nadie. A veces no está mal girar la cabeza y entender los escalones que nos han traído a donde estamos ahora. Si perdemos un escalón dentro de un quirófano hay que volver a empezar. Exactamente igual a aquellos que tienen que aprender de nuevo a hablar, a comer, el nombre de sus hijos o una profesión que antes ya sabían pero peor… porque aprender a equivocarse es de lo más difícil que podemos encontrarnos.

Llega un punto en el que automáticamente se realiza una selección natural de recuerdos y, como la naturaleza es sabia, siempre nos deja lo mejor.

Por lo tanto, repite conmigo: NO A LA EXTIRPACIÓN DE SENTIMIENTOS

1 comentario:

ladymandarina dijo...

somos lo que somos por aquello que fuimos. nada debe olvidarse. y mucho menos aquello que marca, aunque te des cuentas 365 noches después.