miércoles, 3 de noviembre de 2010

¿Cómo voy a querer quedarme sin ti?

Sigues aquí. Menos mal. No nos damos cuenta de quién tenemos a nuestro lado hasta que llega un golpe de tamaño semejante. Por eso, me alegro de una forma sobrehumana de que sigas aquí. De verdad que si. La sola idea de perder una esquina de nuestra calle, el comentario sweety, la tontería aparente, la rectitud de tu espalda cuando agarras el volante... La sola idea de perder todo eso me revienta las entrañas. Porque cuando las tuyas se vieron resentidas, las mías perdieron fuerza. Esa que se pinta del color de la Luna y se traza con pecas. Dicen que el corazón está sobrevalorado y que donde reside realmente la pasión es en el estómago. Pues bien, la tuya sobrevivió. ¿Y qué si quedó cicatriz? La línea de la vida, me parece más correcto. Vida que podemos seguir celebrando, a los 22 y los muchos que vendrán… Ahora redescubro cada gesto, cada comentario, la forma de tu nariz que ha sido así siempre pero ahora... mejor ¿no? Porque sigues aquí. Y ahora no sabes lo que me alegra oírte gritar, posar de una forma tan contorsionista que no todo ser humano puede controlar y esos deseos de que tu vida se transforme (aún más) en Gossip canario. Las dos mil formas de sonreír que puedes enseñar en medio minuto y el tamaño de tu pelo que necesitó hasta ocho formas diferentes para encontrar su hueco y su largo, que cada día lo es más.
¿Como voy a querer quedarme sin ti?

Feliz cumple a la Reina de Blancalandia.

Te quiero.


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