domingo, 19 de diciembre de 2010

Olor a mandarinas.

Huele a nuevo, 
como los libros del colegio cuando empieza, 
como a tostadas recién hechas, 
como cuando miras como si no lo hubieses hecho nunca. 

Y vas a oscuras buscas a tientas el olor a mandarinas
 y respiras 
y nos gusta aunque no me lo digas 
que luego hacerlo no nos cuesta nada. 

No quiero un final feliz sólo quiero serlo. 
Repartir el amor retrasar el momento de irnos.
Y al despegarnos no dejar inmolarse el pecho.
Repartir el placer prolongar el encanto de vernos. 

Huele a casa, 
como al volver de vacaciones en septiembre, 
como a café con leche hirviendo, 
como manta y tele, 
como si fueras tú el que ha sido siempre. 

No quiero un final feliz sólo quiero serlo. 
Repartir el amor retrasar el momento de irnos. 
Y al despegarnos no dejar inmolarse el pecho. 
Repartir el placer prolongar el encanto de vernos.





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