viernes, 3 de diciembre de 2010

Martita y sus 22.



No es de mañana tardía sino de amanecer temprano. Menos de lunas llenas que de puestas de sol pero sin duda mi parte favorita de su día es cuando está junto a mi. La conjunción perfecta de los tres elementos básicos de cualquier isleño: cielo, mar y arena. Los tópicos anteriores revueltos en rayos se reflejan en el toste de su piel y esas formas tan pronto tímidas como cómodas tras pasar tan sólo un segundo en el mismo cuadrante. Muy parecidas son esas maneras a su actitud, que a veces rebosa confianza y otras veces le ancla los pies al suelo hasta que alguien le ayuda a volar. Ese aspecto tan racial con el que nació no hacía más que anticipar el futuro: su espalda cargaría con kilómetros de viaje sin apenas rozar los 23. Una carretera vital recorrida sobre olas y no sobre ruedas. Con esa mezcla que no se sabe si llega del Índico, Pacifico o Atlántico. Después tenemos a esa Perla por sonrisa que lleva como carta de presentación recordando al que tiene enfrente el respeto y gusto puertorriqueño que ha clavado en su día a día y que difícilmente se irá nunca. Es una de esas personas a las que admiro... Con un punto luchador y un punto sosegado típicos ambos de quien no se ocupa de lo inútil en beneficio de atender a lo que importa. Con verdades por delante que las mentiras son para otros y en su presencia mejor que las callen. Su respuesta siempre es SI porque el “no” cierra tantas puertas como oportunidades aprovecha. Y día a día se vuelve a sumergir en azul porque aletear en espuma salada le aporta el componente que la mantendrá eterna. Unos no han descubierto su elixir. Ella, si.

FELICES (mitad) 22.

Cada día me gusta más absorber tus rayos.

Love u.

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