sábado, 4 de diciembre de 2010

Turismo por marcas vitales involuntarias.


Un viaje con daños unilaterales.

Asumiendo culpas en el Muro de las Lamentaciones de mis ojos que al chocarse con los tuyos no tienen más sensación que la pérdida en vacío críptico. Te digo, que el Muro de Berlín va a volver a caer para que yo salga del infierno y tú te marches al Estado Liberal de tus Santas Ganas. Que hace tiempo que la cima de la Eiffel se quedó muy arriba como para encima simular que escalábamos el Everest pidiendo algún premio a la resistencia en la estupidez extrema. Ya sabes, que hemos disputado luchas más circenses e irrisorias que los romanos en los mejores tiempos del Coliseo. En la Biblioteca de Alejandría archivaré todas las novelas románticas que pudieron hablar de ti y que quedaron en nada, mientras tú te sueñas en un Taj Mahal repleto de harenes imposibles con todas, pero sin mí. Aumenta hasta el infinito el orgulloso hueco de tu Arco del Triunfo que hasta aquí ha llegado mi obsesión por dar la espalda a la Estatua de la Libertad mediante la negación de la evidencia. Mira como el Big Ben nos cierra el paso del tiempo implorando una cuenta atrás pero escucha; yo de pasos en negativo ya me cansé hace mucho, tras intentar trepar a contracorriente los chorros de las Cataratas del Niágara. Peregrinaré hacia el Stonehenge en busca de curación o de respuestas que, en definitiva, suponen la misma ganancia en calidad de mi vida.
Y es que, al fin y al cabo, mis Siete Maravillas ni las ves ni las quieres.

Así que voy a poner un monumento a Tus Santos Desastres justo en el centro del Museo a Mi Bendita Paciencia.

2 comentarios:

Myriam dijo...

GraSias, no tengo nada más que decir.

Laura Ester de dijo...

Pero mira,que se borre bien de la movida eh,nada de tipest y esas cosas,goma de milán de toda la vida,que siempre fue muy eficaz.
:)