viernes, 1 de abril de 2011

No debería haber sido así.

"Suerte, que tú ríes y no te enfadas porque eres más lista y menos egoísta, que yo"

Quizás alguien debería haberse dado cuenta de que la línea que separa los riesgos asumibles de los riesgos insoportables es tan fina como el grosor de un folio. Hoy creo que es una verdadera pena que nadie se enterase a tiempo. Ciertamente creamos palabras y daños que acusaban su puesto mensual fijo en mi fallo.

Puede que para cada uno de nosotros lo más difícil de digerir sea aquello que nos enseña que no somos como creíamos. Lo que más me ha costado es aprender a rendirme. Al fin y al cabo, volví a subirme a un coche y volví a quedarme dormida de noche en él ¿no? Me parece algo irreal que, frente a mí día a día, no me quede más que la seguridad de que me he agotado y de que no sé si sabré o querré volver después de estas distancias prudenciales y de su consecuente cuesta que, sorprendentemente, cada día se vuelve más llana.

¿Recuerdas cuando provocábamos incendios de nieve a eso de las tres de la mañana? Es probable que de cara a una versión un poquito más objetiva de los hechos sea más acertado decir que yo incendiaba tu hielo y que cuando lo oía crujir, por poco que fuera, me apresuraba a gritar "¡Victoria!" frente al reflejo de alguien que hoy no echo de menos ser. Sin embargo, me gustaba aquello de convertir cada madrugada en el mejor de los días. Entre los charcos que dejabas caer yacían muchas de nuestras dudas para volver a levantarse irremediablemente en muralla a los dos lunes siguientes. A estas alturas da igual si confieso que en el fondo yo siempre me derretí a la primera. Y si de confesiones va el juego, cabe también decir que si un día te equivocases, si la rectitud te abandonase sólo por un segundo y así te resquebrajaras entre el mundo que pienso de tí… ¡Ah! Entonces sería la más feliz de mis madrugadas.

"Me gusta dormir sólo; a tu lado"

Cursivas adjudicadas a Facto Delafé y las flores azules y a Love of Lesbian

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