miércoles, 11 de mayo de 2011

You only live once.

Nos encontramos de una forma descaradamente fácil aunque le haya costado más de lo normal despegarse de las sábanas. Confieso que a mí también me pasa. Tomamos asiento, diseccionamos el mundo y concluimos con que ya basta de farsas que tenemos poco andado y mucho por recorrer.

(Some people think they're always right)

Caminamos por su vida llena de carreteras escritas con “Look right” y “Slow”. Todas acaban en mercadillos especializados en plata, lo que mejor se adhiere a su piel. Entonces bajamos por su submundo (“Mind the gap between the train and the platform”) para descubrir esquinas casi por sorpresa, casi sin quererlo, con sueños de Banksy entre los ladrillos. No es justo para sus pies caer tan pronto, ya sabes, tras empezar la mañana con el café que transformará en tono de piel amada el día que se pose en su tejado un mulato.

(Others are quiet and uptigh)

Continuamos en la comida. Por hoy, algo que no sea de casa. "Ay Carmela, me duelen tus ojos" sobre todo cuando lloran con la pena del norte que desgarra la lluvia acabando en gotas derramadas sobre susurros de -iño. Reculemos ahora para tomar como ofensa aquello que se refiera a raza y no le nombre. Tras este inciso, les digo que no me duelen tanto sin embargo, cuando se achican en dulzura de buena risa y llega al postre con chocolate amargo e historias dulces.

(Others they seem so very nice, nice, nice, nice, nice, nice...)

"Te mereces un novio poeta". Tuvo que llegar a Marruecos para que le dijeran que no abre su confianza plena porque guarda la media sonrisa antes de sacar la llave para entrar. Pidiendo permiso, claro... Que lo mismo es para ella respetar al prójimo como para el prójimo llegar a su fondo.

(Inside they might feel sad and wrong)

Recorremos ahora su tarde llena de cielos pintados, disparando hacia arriba un amar a fuego abierto contra el anhelo de quien busca conseguir su luz. Cuando consigue hacer explotar una nube yo entiendo, de repente, que es mi baño de adrenalina.

Y es de noche y sigue siendo ella… Pues para el resto de sus días nunca dejará de ser Carmela.


1 comentario:

Carmela dijo...

hoy los disparos van dirigidos hacia una editorial para que subrayen, pongan en negrita y cursiva la palabra :)