viernes, 3 de junio de 2011

Ahora sé lo que nos va a pasar.


Ahora sé lo que nos va a pasar. Voy a esperar a que sigas abriendo un descanso entre mis espirales y tu coraza. Entonces emprenderé la reconquista luchando contra el viento y los golpes que lanzarás con cada palabra que no dirás. Avanzaré, avanzaré, avanzaré. Mientras estoy demasiado ocupada avanzando tú salvarás a otras doncellas e incluso te entretendrás un tiempo con ellas, analizándolas, riendo con sus ganas y disfrutando de la adulación que te profesarán. En ese momento, sentirás como crecerás ilusionándote, cada vez un poco más; tanto más lejos, tanto mejor. Según la fuerza de las ráfagas que no me dejen llegar a sus primeras sílabas, ese tiempo podrá ser ligeramente prolongado o se quedará en una anécdota apenas esporádica. Entonces, habrá momentos en lo que yo decida tirar la toalla empapada en sudor y también soltaré esa espada con la que me armaré para cortar la maleza que habrá crecido entre nosotros por la falta de contacto, de piel a piel. Justo cuando decida rendirme, puede que incluso cuando haya retrocedido un par de pasos, notaré sobre mi espalda como el viento amaina y como nuestras cuerdas me tiran hacia ti. Yo me opondré y mantendré resistencia por aquello del amor propio. Sin embargo, notaré como habrás cambiado la posición de tu coraza hacia el resto y como me dejarás pasar a mí. Aprovecharás el momento para lanzarme una bomba de racimo y se desperdigarán rodeándome ciertos secretos que nadie conoce: ni la coraza, ni las doncellas, ni la hostilidad, ni el viento en contra. Eso me matará sobre la marcha.
Entonces volveré.
Pero cada vez más desarmada,
cada vez más débil,
cada vez más desencantada.
Porque con el tiempo que habré pasado luchando, por fin habré caído en la cuenta (es un alivio haber caído pues todo mi empeño ha sido un insulto a la inteligencia) de que no van a desaparecer ni la coraza, ni las doncellas, ni la hostilidad, ni el viento en contra. Así que no me vas a dejar llegar. Nunca.
Eso sí, tus secretos, me los guardo.

No hay comentarios: