domingo, 16 de octubre de 2011

De lo que no se entiende.

De primeras lo único que se entiende es que la imagen no se entiende. Un trocito es España, con mi archipiélago incluido. El resto no se consigue descifrar ni aunque se presencie de hierro a cara. O quizás es que hay muchos contornos del mundo que desconozco y no así les pasa a mis conciudadanos. De cualquier forma, tras la cristalera el paisaje se traza en cuadraditos.

Al igual que nosotros, a mi izquierda (su derecha), descansa una pareja. Una pareja que ni se mira, ni se toca.
- Eso ya no es pareja- me dice.

Bueno, hay silencios cómodos, íntimos, acogedores. Hay silencios compartidos que lejos quedan de la impersonalidad de los encuentros. Pero este no era el caso.

Ese silencio sólo lo podía cortar una tos nerviosa, la interrupción del camarero o cualquier otro tipo de ruido que no tuviese absolutamente ninguna relevancia. Ese silencio estaba perdido; al igual que su relación.

1 comentario:

Le samouraï dijo...

Cúrate!