martes, 4 de octubre de 2011

Las mareas doradas.

Pintura de Jack Vettriano

Últimamente (o no tan últimamente) me ocurre que cada vez que miro la hora encuentro números exactos. Las 22.22 de un 22 de agosto. Las 23.23 de un 23 de agosto. A veces se entromete una pequeña variación, pero siempre encuentro una secuencia lógica: las 18.28. Lunes 29, 00.29.
Últimamente descubro que me rodean algunas cosas que dejaron de ser como solían. Mi relación con los números por ejemplo, anteriormente nula y actualmente en constante enganche.

Y en un extraño plan de sábado noche comienzo a hojear un libro en una tienda de la famosísima cadena de restaurantes y descubro a Jack Vettriano. Así comprendo que las mareas doradas, perfectas, empiezan a fluir. (Y cuando le pregunten dónde estaba, contestará: viviendo).


"No te pierdas las pequeñas alegrías, esperando la gran felicidad"
Peral S. Bruck

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