martes, 11 de octubre de 2011

Yukio Mishima; el misil directo hacia la huella de los sentidos.

Actor principal: El rumor del oleaje cortesía de Alianza Editorial. Actores secundarios: piedras recogidas en la playa de Brighton en mayo del 2010 y conchas recolectadas en la orilla de alguna playa de Cádiz en julio de 2010.

“Tampoco el rumor del oleaje era intenso, sino regular y apacible, como si el mar respirase sumido en un sueño saludable”

Página 222. El rumor del oleaje. Yukio Mishima. Alianza Editorial.

Desempolvar la simplicidad con abundante descripción es, cuanto menos, complicado. Sin grandes artificios, Mishima consigue trasladar al lector hacia paisajes poco comunes y probablemente rutinas desconocidas para el lado occidental del mundo.

El autor navega entre inmersiones y superficies tanto referidas a entornos naturales como a retales amorosos. De esta forma, uno entiende que el transcurrir diario en la isla se rodea de pulmones tan profundos como el agua cristalina de los acantilados japoneses y pechos femeninos madurados al sol. Es así como inevitablemente se deja a un lado la atonía que provocan los muy comunes y abundantes relatos sobre islas susceptibles de retiros espirituales. Descubrimos que las páginas guían al lector para evocar sensaciones vividas en algún verano de su vida y a su vez, recordar también la urgencia del primer amor.

Efectivamente puede ser que el único resumen que le haga justicia a este libro sea que trata sobre una historia siempre repetida en el tiempo; el amor entre un chico y una chica o lo que es lo mismo, la profundidad de la sencillez convertida en el principio de algo, en esencia, importante.

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