lunes, 12 de diciembre de 2011

Estaticidad eléctrica.


Oigo la risa de Julia: "Nunca tendrás nada tuyo, Benjamin Malaussène, ni siquiera tus cóleras". Luego, con la noche un poco más avanzada: "Y ahora también yo te quiero. Como portaaviones, Benjamin. ¿Quieres ser mi portaaviones? De vez en cuando aterrizaré para llenar el depósito de sentidos". Aterriza, hermosa, y despega tan a menudo como quieras; yo, mientras, navego por tus aguas. 
La felicidad de los ogros. Daniel Pennac. 


Ni siquiera tus cóleras

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