martes, 27 de diciembre de 2011

Recientemente (de reciente, claro)

reciente.
(Del lat. recens, -entis).
1. adj. Nuevo, fresco o acabado de hacer.
2. adj. Que ha sucedido hace poco.
¶ MORF. sup. irreg. recentísimo.



Voy a vaciarme. (Si, por dentro. No, los órganos se quedan)

Hay que vaciarse cada cierto tiempo, eso dicen. Desintoxicarse, purificarse, reinventarse y limpiar con sendos baldes de agua uno por uno los cuatro cuerpos. Que tenemos cuatro cuerpos lo he aprendido recientemente: el cuerpo físico, el cuerpo espiritual, el cuerpo emocional y el cuerpo mental. Nuestros cuerpos mutan por sí mismos y se encargan de desatarse de las limitaciones que les vamos ocasionando. Sin embargo, el dolor físico provocado por eso de desatar nudos sólo dura 4 o 5 segundos (4 o 5 días en el caso del cuerpo mental, y 4 o 5 meses en el caso del cuerpo emocional). Eso también lo he aprendido recientemente.  O igual me lo he inventado.
Desde no hace mucho, también sé, que una vez desapegados de lo antiguo, podemos echar una miradita introspectiva y analizar qué sobra por aquí, qué falta por allá, qué se necesita entre medias, qué es lo que se quiere y qué es lo que debe abandonar la casa para no volver nunca. Arrepentirse no está de más. Siempre que el arrepentimiento venga conjugado en primera persona, claro. Es un gustazo el que se da uno cuando se arrepiente por si mismo y no por tercera persona ni del singular, ni del plural. Arrepentirse de palabras, de sentimientos, de acciones, de ideas o ideales. (Y por supuesto, qué bien se duerme sin arrepentirse. Eso lo sé de primera mano. También desde hace poco)

A partir de ahí, me empezaré a llenar (rellenar). Y sí, dentro irá todo eso de complacer menos y querer (o quererse) más. Empezar en la casilla de salida. Los buenos propósitos enumerados. Los propósitos posibles un poco olvidados. La esperanza de que todo sea un poco mejor, si cabe. 

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