lunes, 19 de diciembre de 2011

Un camino de 365 días en treinta y tres refranes.



Para bailar tango se necesitan dos. El flojo y el mezquino recorre dos veces el mismo camino. No digas no a lo que mañana suplicarás. A Dios rogando y con el mazo dando. Donde el corazón se inclina el pie camina. Entre broma y broma la verdad se asoma. Gota a gota el mar se agota. A la arrogancia del pedir, la virtud de no dar. Sarna con gusto no pica. No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista. El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse. Agua pasada no mueve molinos. Tanto nadar para morir en la orilla. La mancha de mora roja, con mora verde se quita. Bien sabe el asno en qué casa rebuzna. Quien tiene tienda que la atienda (y sino que la venda). Ese huevo quiere sal. Cuando el diablo no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo. Nadie es profeta en su tierra. Más se perdió en Cuba. De aquellos polvos estos lodos. En el decir, discreto; en el hacer, secreto. Quien siembra viento, cosecha tempestades. Guerra avisada no mata soldado. No hay mejor desprecio que no hacer aprecio. Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo. Obras son amores, que no buenas razones. Ni firmes cartas que no leas, ni bebas agua que no veas. Burro cargado busca camino. Todos los caminos conducen a Roma. El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse. Mal me quieren mis comadres, porque digo las verdades. A enemigo que huye, puente de plata.

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