jueves, 15 de marzo de 2012

Algunas frases geniales de APIO

PRESTADA

Es defecto común de los hombres no tener en cuenta la tempestad cuando la mar está en calma
Nicolás Maquiavelo


Apio. Notas caninas. Gino Rubert. Errata Naturae

PROPIAS

Con los animales siempre cabe la compasión.

Desde que tengo memoria, las niñas han invadido poco a poco mi universo hasta convertirme en su satélite. 
Victoria dice que nació triste.

Personas a las que debería incinerar a fuego lento van por ahí enamorándose y ganando loterías, mientras a mí, que tanto he sacrificado por Él, va y me deja coja.

¿Cómo se puede ser pobre y diabla al mismo tiempo? Si eres pobre, no puedes ser ni siquiera muy mala. Tampoco puedes estar genuinamente enamorada de nada o de nadie, y menos aún si eres una diabla malvada. 

Apio es un libro extraño y con ritmo. Extraño para mi porque no suelo casar con las crudezas. Bien es cierto que no transmite la crudeza propia de las películas de terror, tan explícita toda ella, con vísceras por los suelos y sangre en el techo. Sí cuenta, en cambio, con pequeños detalles, pequeñas anécdotas, con las que habitualmente desviaría la vista antes de seguir escuchando. Con este libro seguí leyendo.
(Supongo que lo de ritmo no precisa de explicación) 



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