miércoles, 25 de abril de 2012

[...] al cielo.



Madrid es de color amarillo atardecer. Si fuese, por ejemplo, una gran estrella de cine americano, repetiría tonalidad en cada gala porque es así, de amarillo, como mejor encaja. Mangas ajustadas, cintura entallada, largo perfecto.
Madrid sobra por todas partes. Sobra las noches de viernes cuando no se encuentra hueco en ningún restaurante de la santísima tríada: bueno-bonito-barato. Madrid sobra en los atascos. En este sentido sobra muchísimo y con descaro. Madrid sobra al contabilizar el tiempo, siempre escaso.
Madrid es mucho de sobrar. Se desparrama bruscamente en cada escaparate, en cada parque, desciende por los tejados y explosiona en cada rostro extranjero. Madrid sobra hasta decir: “¡Falta!”, y ay cuando falta. Cómo duele cuando falta. 

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