domingo, 8 de abril de 2012

CREZCO, de Ben Brooks.

Crezco. Ben Brooks. Blackie Books.  
Jonah ya está en el Yellow Pony, sentado tras una cerveza y una novela de Murakami. No entiendo mucho a Jonah pero sí por qué ñee a Murakami. Murakami me hace sentir seguro y optimista. Ojalá Murakami fuera mi padrastro. Murakami nunca asesinaría a mi madre. 
- Buenos días - dice Jonah. Tenaya va a la barra a pedirnos algo-. ¿Ha ido bien?
- Genial - contesto -. ¿A qué hora nos vamos mañana?
Me imagino levantándome por la mañana y encontrándome a Haruki Murakami tomando café y leyendo The Guardian en nuestra mesa de la cocina. 
- No lo sé. Sobre las cuatro, imagino ven a esa hora. 
Papá, ¿en qué has estado trabajando últimamente? 
- ¿A quién más vas a llevar? Tenaya va con Ping y Ana porque tiene que quedarse hasta más tarde en casa por no sé qué cosa familiar. 
Murakami no me llamaría con apodos condescendientes. 
- Joder, es verdad. Se me había olvidado contártelo. He pillado dos chicas para nosotros. Se vienen. 
- ¿Qué? ¿Quiénes? 
- Susan Pilkington y Jenna Slater - dice. 
Conozco los nombres. Son chicas del curso inferior. Pienso en sus caras. No están mal. 
- Están bastante buenas - digo.
- Sí - comenta -. Ya te digo. 
Tenaya vuelve con una Newcastle para mí y una Carling para ella. Señala con la cabeza el libro sobre la mesa. 
- ¿Es en el que se folla a su hermana y después a su madre? - pregunta.
- Vale ya - dice Jonah -. No me lo jodáis. 
Murakami sería un padrastro de repuesto de puta madre. 

Crezco se lee en dos días pasando por avión, cama, playa y sofá. No tanto se debe la rapidez al número de sus páginas (232) sino al logro de absorber de pies a cabeza al lector, adolescente éste o no. Ben Brooks, su autor, nació en 1992. Este es su quinto libro publicado. Por sus veinte años es por lo que uno al acabar una página, o siquiera un párrafo, se pregunta: 

Pero...¿Cómo carajo puede?  

Envidia de la sana y calidad de la buena. De verdad de la cierta. 

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