sábado, 23 de junio de 2012

Ni estrellas, ni mariposas, ni luz de Luna.



Con temple y una espátula se pueden hacer varias cosas, algunas palpables y otras inverosímiles. En el grupo de estas últimas habita una, quizás la menos conocida, que subyace bajo el sutil surco ahondado entre mi tercera y cuarta costilla. Sorprendente es el hecho de que la yema de un dedo lo pueda rellenar. Destaquemos “un” utilizado en tercera persona del singular.


Probablemente ya existía la luz de la mañana, el café y los libros. Las estufas, los imbéciles, Robert Walser, los dandys. Probablemente ya existía Madrid, los museos, el tráfico, Dalí. Los dibujos, las cenas caseras, los desnudos y la basura que se convierte en algo fotografiable. Probablemente ya existían las alianzas y las promesas. Las correcciones al hablar, los galgos y las hamburguesas. Probablemente había quienes empleaban su tiempo en algo más provechoso que pasar un día, y otro, y otro. Probablemente todo eso ya estaba antes de ti pero no para mí.

Eres el único holograma que sale de mis pupilas cuando bajo los párpados. Eres la creación en la nimiedad de la rutina. El trazo rápido que no llega a la velocidad de lo que ve. Vas por delante. Eres el junco que me acompaña. Mi quebranto de principios por excelencia; con gusto y con sarna. Eres el otro lado de la orografía que traza el país, mi puerto al final del mar, mi camino sinuoso. Eres mis nervios y el rebose de mis casillas. La inteligencia discreta y la impaciencia por rellenar lo que no sabe. Eres un premio que culmina el día y el castigo de no tener cinco minutos más cada mañana, en cada vida. Se espera menos de lo que eres y se recoge el triple de lo que se necesita. Eres todo un descubrimiento.  

Las reglas del juego nacieron con cláusulas en letra pequeña que estipulan eso de que nadie sepa nunca cómo pasamos de un peldaño a otro. Ni en qué baldosa me tembló el labio. Ni en qué segundo te vibró el pecho. Me dieron a elegir y ganamos los dos.


El refugio era otro

pero mi refugio eras tú.

No hay comentarios: