martes, 31 de julio de 2012

DIARIO DE VERANO I

Volvería a aquellos días en los que picoteábamos folios con esos utensilios de oficina que los prepara para encajar en carpetas, y utilizábamos todos esos circulitos sobrantes como confeti, y Pepe tenía sus papeles y archivadores desparramados por la mesa del comedor, y después nos dejaba llenarle el pelo de colonia y peinarle como en las peluquerías, y se levantaba con su santa paciencia para mirarse en el espejo con una cresta punk a sus setenta y tantos, y después yo veía los conos de Jean Paul Gaultier en las tetas de Madonna, y me quedaba obnubilada durante todo el concierto, grabado en cinta, y entonces todo era un 'y' sin ningún 'pero'.

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