martes, 21 de agosto de 2012

De un lunes que empieza en una isla y se acaba en otra.

Ayer fue lunes. Al acabar la mañana dos cuervos negros se posaron sobre la arena blanca. Se les miró fijamente, ojos impávidos, contemplándolos como si entre los dos formaran un gran elefante rosa que invade el dormitorio que ocupamos. 
Al permanecer el tiempo justo bajo el agua no pesan ni brazos, ni piernas, ni desgracias. Se pasa al mundo maravilla donde no se ha rajado ningún esquema. La escalera sigue donde estaba. Y la cúspide. Y la vida. 
La pena es que en algún momento hay que salir y coger aire. 
Seguir viviendo. 
Esas cosas. 

No hay comentarios: