lunes, 31 de diciembre de 2012

La discreción, a veces, es conveniente.

El otro día iba en el tren escuchando la conversación de dos chicos y una chica. La tónica de la misma era tal que así: 

(Ella) - “Tranquilo, tío, puedes decir que la chica está buena aunque yo esté delante” 
ó 
(Uno de ellos) - “Lo que tiene que decidir el Carlos es si quiere un polvo esporádico con una cachonda o un polvo asegurado con la Lara que es más fea que mi abuela”

Después uno de los chicos, entiendo que novio de la chica, le espetaba que no se cuidaba lo suficiente porque tenía varices. Ella le explicaba que las varices son genéticas. En ese momento desconecté de la conversación y comprendí por qué los mayas creían en un fin del mundo.

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