viernes, 8 de febrero de 2013

Mi padre leía el periódico alguna mañana. Yo amanecía con mis legañas y me sentaba en la mesa a desayunar oliendo su colonia. Tenía el aspecto impoluto de ducha matutina que no muchas personas consiguen. Pasar cuatro pisos de ascensor me ha recordado a esas mañanas de café, colonia y periódico. ¡Oh! Los viernes melancólicos. 

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