martes, 5 de marzo de 2013

El vino del sábado por la noche.

La otra noche hablaban de ti. Además, a tres bandas, como lo hacían en los viejos tiempos. Hablaban de qué será de tu vida y qué harás con tu tiempo. De si ahora estás enamorado de alguien o de si aún la quieres, si es que alguna vez la quisiste. Se preguntaban, por pura curiosidad, si sigues con las mismas rutinas que ella conocía o si te ha dado tiempo a evolucionar. Qué raro fuiste y mira cómo has desaparecido. Se reían de cómo casi acaban en un sanatorio y de cuánto sirvió aquella locura. Recordaban con mucho cariño lo dulce de toda esa época que quizás te salvó de convertirte en un recuerdo simplemente  amargo.  Se daban cuenta de que eres una parte importante de aquellos años, alguna especie de pegamento para las microetapas. Hablaban, la otra noche, desde la tranquilidad que queda con la tormenta acabada. "No sé si hay alguien que le conozca tan bien como tú" / "Yo tampoco lo sé. Puede que no". Se preguntaban si algún día reaparecerías. "Las dos sabemos cuándo volverá" / "Sí. Las dos lo sabemos".



Oh. 

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