viernes, 26 de abril de 2013

Darse a la vida contemplativa.

Se habrá levantado a eso de las 7 a.m. 
Se ducha, se endereza y comienza a ponerse el traje. Corbata incluida. 
Va a trabajar en transporte público. Línea 146. 
Repite la misma operación, al menos, de lunes a viernes. 
Hace un tiempo que sigue el mismo camino, día tras día. 
Cuando coge asiento en el autobús, siempre junto a la ventana, saca el iPod del bolsillo derecho y se pone los cascos. 
Hoy escuchaba The Smiths. Acompañaba el compás de la música con el movimiento de su pie derecho. 
Atrás, alante, atrás, alante. 
Probablemente cualquier facultativo le aconsejaría bajar el volumen, a riesgo de quedarse sordo. 
Como no lo hace, yo, que hoy estoy sentada detrás de él, escucho a la perfección There is a light that never goes out
Mueve discretamente la cabeza, como si fuera el batería. Creo ver por su mejilla derecha, la que está más cerca del cristal de la ventana, una sonrisa en expansión. Me contagia, y sonrío. 

1 comentario:

Laura dijo...

Esa gente que regala felicidad musical. Fan.