sábado, 20 de abril de 2013

Metáforas banales de un sábado por la mañana.

El mal se está haciendo bola en la boca de un niño de seis años. Pide agua y nadie le da. Creen que de alguna manera la culpa es del niño aunque él no quería comer. Ni siquiera quería pasarse por aquí. Decide levantarse y ponerse un vaso del grifo. Porque la solución está ahí; justo al otro lado de la cocina. Todos asisten horrorizados a ese momento, no por desagradable sino por inusual. Se está sacando las castañas del fuego. Está tomando la iniciativa. Está tranquilo. Está feliz. Horror. El agua deshace la bola y por fin la puede tragar. Ha terminado. Ahora sólo le queda volver a jugar. 
Los pesimistas seguirán obstaculizando el camino pero ninguno será capaz de cortar el tramo que nos lleva al otro lado de la cocina. La solución está aquí. Justo aquí.  

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