martes, 28 de mayo de 2013

Los franceses nos han dejado sin verano.

Eso dicen. Que no tenemos verano. Tremenda valentía la de nuestros vecinos para atacar a nuestra vaca sagrada. Esos dedos en la arena, esas fotos de rodillas con mar de fondo, esa cervecita, ese no hacer nada. Nos podremos quedar sin calor, amigos, nunca sin verano. 
El estrés parece saber que sí, que llegará, otro año más: nuevo agosto. Aprovecha ahora para campar a sus anchas, rascando excesos donde no debiera y donde, sabe, no va a poder a rascar en 60 días. Salto como un resorte. Me intento controlar. Los números de teléfono vuelan. La factura de este mes va a poder cotizar a la Seguridad Social. Carreras contrarreloj me llevan de un piso desconocido a una nueva clase. El cansancio del día toma forma e intenta que mis párpados caigan como persianas sin resorte. Y aquí ando, hablando de luces, enfoques, profundidad de campo. "¿Entendido?" No, pero luego lo reviso. Luego no lo voy a revisar por el simple hecho de que no hay más horas en el día. Hace mucho que no me pasaba por aquí.

Suena A Lack of Color. Me suena a los últimos exámenes de la carrera sacados a fuerza de cavar minutos a la noche. Cuando había ganas de cavárselos. Hacía tiempo que no recordaba la delicia deathcabforcutiana. 

Por favor, por favor, que no nos quiten el verano.

No hay comentarios: