miércoles, 12 de junio de 2013

Empezar en una frase de mi abuelo y acabar en TARTAN ROOF

"Tu abuelo siempre decía: "de Madrid al cielo", y así fue" Esto me lo dijo mi abuela hace algunos años. Mi abuelo falleció en Madrid antes de que yo naciera. Vino a Madrid desde Las Palmas para que le operaran y, bueno, ése fue su final; de Madrid al cielo. Creo que mi abuela no sabe que esta frase es un dicho que nació hace algunos siglos. Nunca le dije nada porque, de esta forma, ella cree que su marido inventó una frase tan bonita y yo, que no lo pude conocer, soy cómplice de esa duda tan tierna. 
Para los nostálgicos de costa, entre los que me incluyo, se nos hace necesario alejarnos de Madrid de tanto en cuanto. Nos vemos obligados a tomar distancia para poder apreciar como se merece esta ciudad tan majestuosa, tan de contrastes, tan de luces amarillas y amaneceres que son como la vecina del quinto ante un adolescente de quince. Cuando, por las razones que sean, no podemos alejarnos de la ciudad todo lo que nos gustaría, nos vemos obligados a muscular la imaginación. 
Madrid puede sonar a marea. En techos altos Madrid suena a marea. Es el caso, veréis, si subimos al séptimo del Círculo de Bellas Artes. Apoyarse en la barandilla y ver, en directo, el cielo de Madrid. El cielo de Madrid está compuesto en su mayoría de azoteas rojizas que guardan al verdadero cielo de Madrid: sus madrileños (naturales y aderezados). 
En esas estaba yo, con los ojos cerrados imaginando la calma de las mareas bajas y apoyada en el borde de la azotea del CBA, cuando empezó a llegar gente. Me había arreglado para algo, me había pintado para algo, andaba cargando con la cámara para algo y, antes de que el agua me llegase apenas a la punta de los dedos, recordé: estábamos de inauguración. TARTAN ROOF irá variando a lo largo del año para atender como se debe al cielo de Madrid. Yo retraté un detalle de su inicio y parte del resultado os lo dejo por aquí



Nunca el cielo fue tan divertido


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