jueves, 31 de octubre de 2013

El Patio del Fisgón - Encuentros con mi esposa.


Mi esposa en Madrid es Mer. Tenemos una cita semanal porque somos esposas ocupadas. Mi esposa está opositando para sacarnos de pobres. El día que apruebe el último examen lo celebraremos con una mariscada. Pagará ella, aunque no sé si lo sabe. También nos llevará de viaje a un lugar que suponga no menos de ocho de avión. ¿Quizás como despedida de soltera? Aún es un asunto a discutir entre otras tantas partes de esta unión. Ayer fue un miércoles que parecía jueves. Fuimos a cenar a El Patio del Fisgón. Lo bueno de tener una esposa opositora es que en sus ratos libres se pone (y me pone) al día. Su hermano dice que elige panes en el supermercado de El Corte Inglés pero a mí me elige restaurantes. Ayer compartimos platos pues es así como se hacen las cosas en los matrimonios de toda la vida. Dos platos y un postre. Absolutamente asequibles para seres bajo el yugo del mileurismo. Mientras nos comportábamos como perfectas esposas, sonaba este grandísimo acierto de la música:



Que aproveche. 

No hay comentarios: