viernes, 5 de septiembre de 2014

1095

Estabas sentado a mi lado, con una mano en mi rodilla pero con la vista puesta en el otro lado de la habitación. 
Vivíamos rodeados de gente. 
Llevabas aquel cuello de gentleman bailando twist y tu pose de "eres de los míos".
Te servías hielo con la mano, como quién se apoya sobre una valla metálica al fondo de una cancha de baloncesto. Vivíamos rodeados de humo. 
Pasaron horas. Creo que un millón de horas.
Tu cadera se torció hacia mí y me guiñaste un ojo que dijo: "pasaremos juntos las próximas 1095 noches"

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