domingo, 2 de noviembre de 2014

EN ESTE MAR ME ENCONTRÉ

"Salir fuera te servirá para muchas cosas pero sobre todo para apreciar mejor lo que tienes aquí"

La vida nos dirige porque nos dejamos hacer y le tenemos miedo a pasar hambre. Cuando llueve y hace frío esto deja de tener sentido. Algunos alientos huelen mal y no deja de llover. En cada media recuerdo la playa y a una casa que nunca ha sido mía pero en la que mejor me he identificado con el término 'hogar'. El viento, volver en coche aún mojada de mar y escuchar a Jack Johnson con los pies semi descalzos con arena, dura, cóncava, clara, pegada a ellos.

No deja de llover y busco expectativas de una fiesta con olor a pejines, a sal, los farolillos alumbrando y ropa cómoda que cae y fluye. Los tejidos suaves en todas las direcciones frente a las grúas, el 2x1 en calzado, las estrategias de movilidad para los millones que habitan, las estufas, árboles con raíces rodeadas de cemento, los parquímetros: la falta de sentido. 

No deja de llover y echo de menos el contacto con la vida que me gusta: regar, tocar las hojas, palpar la tierra, el agua lavando los pies al aire libre, nadar, sudar retirando el verde caído. Sentir, y no correr. Los pies siempre dictarán lo que queremos hacer.


(foto: Diana F+, Fuerteventura, agosto 2012)

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